Es el primer albergue gratuito para venezolanos en Lima. Fue abierto hace cerca de un año, cuando el empresario textil René Cobeña decidió refugiar por unas semanas a un primer grupo de familias. A medida que estos extranjeros encontraban trabajo y se despedían de su cuidador para reiniciar su vida en una vivienda propia, llegaban más 'exiliados' luego de un viaje de una semana. La falta de dinero obliga a muchos de ellos a terminar el periplo a pie.
Hoy, este lugar ha quedado corto para los casi 80 venezolanos que como pueden se acomodan: unos duermen en el piso sobre colchones de aire, otros comparten un camarote con toda una familia, y hasta convierten la sala por las noches en un campo de refugiados. La cocina sí es sagrada: esta es una fábrica a tiempo completo de bombas, arepas y tizanas que luego sus cocineros venderán en las esquinas de Lima.