Fuentes policiales locales de Kansas informaron un hecho sorprendente. Resulta que una mujer de 35 años, cuyo nombre es mantenido en reserva y que padecía de una enfermedad psíquica, pasó un año entero sentada en un inodoro. Según las declaraciones de su pareja, la mujer comís, bebía y dormía en el baño. La policía tuvo que hacer uso de unas cuantas herramientas para poder sacar a la mujer, puesto que sus huesos se habían deformado e, increíblemente, se habían adaptado a la forma de la taza. La mujer fue llevada al hospital más cercano y, según los médicos, se encuentra estable.