Cada mañana, desde muy temprano, nuestro distrito vive un fenómeno que nos afecta a todos por igual: el éxodo masivo de su gente. Miles de vecinos saturan la Línea 1 del Metro y las salidas del distrito, llámese Caja de Agua, los túneles o Puente Nuevo. No lo hacemos por gusto, sino por necesidad. San Juan de Lurigancho se ha convertido en la “ciudad dormitorio” más grande del país.

El tiempo: Lo que el tráfico nos roba

Es fácil calcular el impacto de esta realidad en nuestras vidas. Si un vecino promedio pierde 4 horas al día en transporte, estamos hablando de un cálculo alarmante: 4 horas x 6 días a la semana x 52 semanas al año resultan en 1,248 horas anuales. Para ponerlo en perspectiva, eso equivale a más de 50 días completos al año atrapados en un bus, en un vagón del tren o en las largas colas para subir a este. Son 50 días que no pasamos con nuestros hijos, que no descansamos o que no dedicamos a nuestros propios proyectos. Como vecinos, estamos regalando nuestra vida al asfalto.

La fuga de capitales: Dinero que no vuelve

Cuando un vecino de nuestro distrito sale a trabajar a otras zonas de Lima, su productividad y su consumo se quedan allá. El almuerzo, el café, el transporte y los servicios que consume durante su jornada enriquecen a otros distritos.

SJL tiene un potencial humano impresionante: aquí viven miles de profesionales y emprendedores de todas las ramas. Sin embargo, somos un distrito que exporta talento e importa problemas. Generamos valor fuera de nuestras fronteras mientras nuestras propias calles esperan una oportunidad.

Una visión de futuro: El potencial de un país

Se imaginan que muchas empresas de diferentes áreas tengan incentivos para instalarse aquí. No hablo solo de fábricas, sino de consultoras, centros tecnológicos y oficinas de servicios. Si logramos que el empleo se quede en casa, no solo eliminamos el tráfico, sino que inyectamos vida a nuestra economía local. El dinero del vecino debe circular en los negocios del vecino.

SJL tiene el tamaño y el potencial de un país pequeño. Es hora de dejar de ser solo pasajeros de nuestro destino. Necesitamos una visión que nos permita trabajar, crecer y prosperar sin tener que cruzar todo Lima cada mañana.

Escrito por: Luis Candela Flores para www.sanjuandelurigancho.com