Mucho antes de que Canto Grande fuera el mar de concreto y ladrillo que conocemos hoy, su suelo contaba una historia distinta. Un reciente artículo publicado por el arqueólogo Julio Abanto Llaque ha sacado a la luz un relato fascinante y olvidado: la existencia de un extenso sistema de líneas y figuras en San Juan de Lurigancho, similares a las de Nasca, que servían como rutas ceremoniales hacia los cerros sagrados.

El "gringo" que miró más allá

La historia nos remonta a 1968. El protagonista es Theodore "Ted" Pelikan, un ejecutivo de la aerolínea Pan American Airways y aficionado a la arqueología, quien visitó la quebrada de Canto Grande un domingo cualquiera.

Mientras la multitud se divertía viendo carreras de autos en las nuevas pistas pavimentadas de la zona, Pelikan alzó sus binoculares y vio algo que los demás ignoraban: "misteriosos caminos antiguos" que se extendían hasta el horizonte.

¿Qué había en Canto Grande?

Según el testimonio rescatado por Abanto, Pelikan describió con asombro lo que vio esa tarde:

  • Caminos inmensos: Vio senderos "limpios de piedras" de hasta 25 pasos de ancho (unos 22 metros) que corrían rectos a lo largo de toda la quebrada.
  • Centros Radiales: Al subir a una loma, descubrió un punto donde convergían cinco o seis caminos, como si fuera una estrella gigante dibujada en la tierra.
  • Antigüedad: El explorador comparó estas líneas con las de Nasca y Palpa, preguntándose si tendrían entre 2,000 y 3,000 años de antigüedad.

Una profecía cumplida

Lo más conmovedor del relato de 1968 es la pregunta que Pelikan se hizo aquel día, al ver cómo la ciudad empezaba a crecer: "¿Cuánto durarán estas antiguas marcas antes de que el progreso se extienda por la quebrada entera y las elimine?".

Lamentablemente, el tiempo le dio la razón. Esas líneas, que quizás sirvieron para procesiones religiosas o calendarios astronómicos, fueron borradas por la urbanización. Sin embargo, gracias a la investigación de Ruricancho y Julio Abanto, hoy recuperamos esa memoria.

San Juan de Lurigancho no es solo un distrito dormitorio; fue, y en su memoria sigue siendo, un santuario milenario.