En los últimos días he recibido diversos mensajes solicitándome opinión respecto a una nota que da cuenta de la intención de construir o acondicionar una supuesta “plaza de armas” en una zona importante de nuestro distrito, específicamente en Mariscal Cáceres. Algunos de estos comentarios evidencian un desconocimiento sobre el uso correcto de esta terminología, lo cual no es menor, pues efectivamente se trata de un concepto históricamente preciso y hoy mal empleado.

Este tema ya fue motivo de discusión y opinión en una nota periodística publicada hace un par de años, donde se explican claramente las diferencias entre “plaza mayor” y “plaza de armas”. Dejo el enlace como referencia:

https://larepublica.pe/datos-lr/respuestas/2023/04/28/cual-es-la-diferencia-entre-plaza-mayor-y-plaza-de-armas-expertos-lo-explican-1142764

Por otro lado, también he recibido mensajes de vecinos preocupados por el escaso reconocimiento al espacio central que, según la Ley de Creación del distrito, constituye nuestra capital histórica y que, por tanto, alberga una plaza existente —pequeña, sí— pero legítimamente nuestra.

Es importante aclarar que no me opongo a un proyecto urbano de buen nivel que recupere espacio público, embellezca la ciudad y mejore la calidad de vida de los vecinos, entendiendo que ésta gestión ya ha denominado de manera correcta el proyecto como “Plaza Cívica de Mariscal Caceres”. El fondo del asunto es otro: cómo generar un proyecto urbano que se apropie del sentimiento colectivo sin provocar controversias que terminen desmereciendo un esfuerzo que, en principio, podría ser positivo. No cabe duda de que San Juan de Lurigancho padece un serio déficit de áreas verdes y espacios de encuentro, urgencias que deben ser atendidas con visión y sensibilidad.

Para comprender mejor esta controversia, resulta necesario abordar tres aspectos fundamentales:

  1. El valor histórico de la plaza de El Pueblito de Lurigancho.
  2. El uso correcto del término para denominar una nueva plaza.
  3. La pertinencia de su ubicación y de su eventual empoderamiento como espacio principal del distrito.

Detalle de Mapa Stieler de 1889
Detalle de Mapa Stieler de 1889 Lima y sus alrededores. Hasta entonces cada reducción indígena como la de Ate o Surco tenían también su plaza.(Tomado de: https://www.pinterest.com/pin/780459810414117020/)

La plaza de El Pueblito de Lurigancho

Artículo 1: Créase en la provincia de Lima, departamento de Lima, el distrito de San Juan de Lurigancho, cuya capital será el pueblo del mismo nombre

Ley N° 16382. 13 de enero 1967

 

Para una mejor ubicación, El Pueblito de Lurigancho se encuentra a la altura de la actual estación Pirámide del Sol. Su origen es antiguo y se vincula directamente con las reformas toledanas de reducción indígena, implementadas aproximadamente entre 1570 y 1575.

Entre los principales componentes históricos del lugar destacan: la plaza principal, ubicada en el centro del asentamiento; la capilla San Juan Bautista, construida en 1950 en reemplazo de la antigua iglesia colonial que colapsó tras el terremoto de 1944, y que conserva sobre un pedestal de roca la antigua cruz del camino. Frente a la capilla se sitúa la Institución Educativa N.º 1173 “Julio C. Tello”, una de las más antiguas del distrito, fundada en 1960. Asimismo, hacia la esquina noroeste, donde hoy se emplaza un instituto superior, existieron las instalaciones del antiguo Haras Lurigancho, criadero de caballos de carrera propiedad de Francisco Palacios Villacampa. Cabe señalar que entre la capilla actual y el haras se encontraba el antiguo cementerio indígena. 

Una de las descripciones más tempranas de la reducción indígena de Lurigancho proviene de la obra del arzobispo Emilio Lissón y Chávez, La Iglesia de España en el Perú (1947), donde se transcribe un documento fechado en 1619 que describe la doctrina de Lurigancho. A ello se suma la referencia de José María Córdova y Urrutia (1839), quien señala que el pueblo, aunque existente desde tiempos de la conquista, había perdido población en favor de las haciendas.

Estas referencias confirman que El Pueblito de Lurigancho no solo fue una reducción indígena, sino la cabeza de una extensa doctrina que se proyectaba por toda esta margen del valle hasta lo que hoy es Chosica. Siguiendo la usanza urbana colonial, el damero incluía una plaza central alrededor de la cual se ubicaban las principales instituciones: la iglesia, la escuela, la gendarmería y, en el proyecto original de creación distrital, el local municipal, que finalmente fue instalado en Zárate.

Esquema de cómo debe distribuirse el espacio en una reducción indígena
Esquema de cómo debe distribuirse el espacio en una reducción indígena (Manuscrito Gobierno del Perú, 1567)

¿Plaza de armas o plaza principal?

Sabemos que, por tradición, la Plaza Mayor de Lima también fue conocida como Plaza de Armas. Ello responde a un contexto histórico específico, cuando la ciudad era amurallada y el espacio servía para el acantonamiento de tropas y armamento ante eventuales amenazas. Era, en esencia, un espacio operativo en tiempos de guerra o levantamientos.

El término “Mayor”, por su parte, tiene un sentido heráldico y urbano: identifica a la plaza fundacional donde se concentraban la actividad comercial, las ceremonias públicas y la vida social. Hoy, la Plaza Mayor de Lima combina su valor histórico con funciones recreativas y ornamentales, más cercanas a un parque urbano contemporáneo.

Imagen de fines del siglo XIX de la plaza mayor de Lima
Imagen de fines del siglo XIX de la plaza mayor de Lima.(Tomado de: https://www.pinterest.com/pin/327566572882236983/ )

En ese sentido, no resulta apropiado denominar “plaza de armas” a un espacio que debe definirse, ante todo, por su función social y vecinal. Podría hablarse de una “plaza principal”, sí, pero siempre referida a una localidad específica, no como un intento de imponerla simbólicamente como la plaza principal de todo el distrito. Estas jerarquías urbanas se construyen a lo largo de procesos históricos, no por simple designación.

Es similar a lo que ocurre con los centros comerciales: pueden ser modernos, amplios y atractivos, pero siempre se identifican con su entorno inmediato —“Metro de La Hacienda”, “Metro de Canto Grande”— ninguno se autodenomina “el Metro de San Juan de Lurigancho”.

Foto aérea de El Pueblito de Lurigancho
Foto aérea de El Pueblito de Lurigancho (Servicio Aerofotográfico Nacional, 1944). Se observa al centro la plaza, rodeada de viviendas; hacia uno de sus flancos, un amplio espacio correspondiente al antiguo Haras Lurigancho; contiguo a este, el cementerio, así como la pequeña iglesia con el huerto de su propiedad.

Podríamos reemplazar nuestra pequeña plaza por otra más moderna.

El valor histórico de un espacio no es reemplazable. La pequeña plaza de la capital histórica del distrito, reconocida por ley, es irremplazable como símbolo. Esto no impide, por supuesto, la construcción de nuevos espacios que permitan actividades cívicas, culturales y recreativas, pero estos serán siempre plazas principales de su respectiva localidad.

Incluso podríamos debatir la reubicación de la municipalidad para que exista coherencia con la actual dimensión del distrito. Sin embargo, resulta delicado restar valor simbólico a otras localidades, cada una con su propia historia: Canto Grande como primera zona urbana, Huáscar como gran asentamiento humano inicial, Mangomarca como capital prehispánica, entre muchas otras.

Google Maps, 2025
Una sola mirada al Google Maps, nos muestra otros espacios en nuestro distrito denominados plaza mayor o de armas, está la de Campoy, San Juan de Lurigancho (Pueblito), J.C. Mariategui y la del Anexo 22 (referencia Google Maps, 2025)

Es justo reconocer la iniciativa de generar infraestructura que dialogue con los deseos de los vecinos y mejore la calidad urbana. No obstante, los grandes retos de San Juan de Lurigancho van más allá del concreto: urge incrementar áreas verdes, convertir el bosque de Caja de Agua en un verdadero parque ecológico, recuperar la ribera del río en Campoy y corregir errores del pasado, como la eliminación del vivero municipal para dar paso a un edificio carente de funcionalidad y la poca importancia que le damos a la conservación de nuestros tres ecosistemas de Lomas (Payet, Amancaes y Mangomarca).

El Pueblito de Lurigancho
Vista algo antigua de la plaza de El Pueblito de Lurigancho (Foto: Julio Abanto, 2004)

Si de pensar en grandes parques se trata, debemos exigir la devolución del parque 14-A y plantear allí un proyecto integral. Asimismo, es momento de replantear el uso de los terrenos ocupados por penales colapsados, reemplazando el riesgo permanente por proyectos urbanos sostenibles, como una futura universidad o una zona industrial planificada.

La plaza principal
La plaza principal sirve de espacio para manifestaciones culturales como aquella que conmemoró los 50 años de creación política (IC-Ruricancho, 2017)

 

Referencias a consultar:

Escrito por: Julio Abanto Llaque para www.sanjuandelurigancho.com