En la prensa el racismo es vergonzoso. Según la misma encuesta, el 53% de los peruanos son mestizos, 25 por ciento quechuas, 9 por ciento afroperuanos y 6 por ciento blancos. Para ese 6 por ciento se publican revistas exclusivas, se emiten canales por cable con contenido discriminador y hay periódicos y semanarios que difunden secciones que excluyen al 94% peruanos que no son blancos.
Eso es lo que sucede en el Perú mientras en el mundo la prensa ha comenzado a admitir sus prácticas racistas y cambiar de conducta, como lo hizo recientemente la directora de la revista National Geographic: Susan Goldberg: “Durante décadas nuestra cobertura fue racista. Para superar nuestro pasado, debemos reconocerlo”, escribió. Cuando el periodismo debería señalar, exponer, cuestionar la discriminación, en el país se celebra, exalta y condecora. Está muy lejos de aceptar que publica información con criterio racista.
Así como National Geographic, otros grandes medios del mundo han empezado a rectificarse, como el diario The New York Times, que ahora publica obituarios sobre personalidades afroamericanas, a las que antes ignoraba por su raza, o el periódico The Boston Globe, que acaba de publicar una serie de reportajes que demuestran que los bostonianos son los más racistas del país.
Una vez escuché justificar a un editor de una de esas revistas elitistas por qué prefería a personas blancas en sus carátulas: “Es que el cholo no vende”, dijo el tipo cuya fotografía él mismo nunca elegiría para la portada de su publicación.