Mismo Vía Crucis. Muchas personas, entre mujeres, niños y sobretodo ancianos, se unieron para recorrer las sietes iglesias limeñas con un solo propósito: recordar a Jesucristo y a su sacrificio por la humanidad. En el recorrido, pudimos observar que muchas personas desde tempranas horas se congregaban en las puertas de las iglesias, aún cerradas, para orar y dar gracias por todo lo brindado. El intenso calor de la mañana, así como la cantidad increíble de personas hicieron que el recorrido sea un verdadero “calvario”.