El conteo final de votos aún no termina y ya estamos presenciando uno de los espectáculos más irresponsables de nuestra política. Dos candidatos que hasta hace 48 horas estaban en campaña asegurando que querían gobernar el pais, Carlos Álvarez y Ricardo Belmont, han anunciado su retiro definitivo de la política. "La política es un mundo sucio", dicen unos; "ya terminó mi pelea", dicen otros. Frases que suenan a resignación poética, pero que en el fondo solo demuestran una terrible negligencia democrática.
Es muy fácil patear el tablero y retirarse cuando los resultados no te favorecen. Sin embargo, ambos ex candidatos olvidan -o eso nos quieren hacer creer- un detalle crucial: sus candidaturas sirvieron para arrastrar los votos suficientes y colocar bancadas de congresistas en el próximo Parlamento.
Al renunciar y abandonar el liderazgo de sus respectivas agrupaciones, Álvarez y Belmont dejan a esos congresistas electos totalmente descabezados. ¿A quién responden ahora esos parlamentarios? ¿Qué disciplina partidaria van a respetar si el propio líder fundador acaba de apagar la luz y cerrar la puerta?
Estas bancadas provienen de partidos nuevos, débiles, sin ideales y se convertirán en el eslabón más débil del Congreso y fácil serán presas para el transfuguismo. Son el caldo de cultivo perfecto para lo que ya conocemos como el "pacto mafioso": alianzas oscuras donde los votos se negocian por impunidad, presidencias de comisiones o cuotas de poder. Sin un líder que asuma el costo político de sus actos, estos parlamentarios actuarán como agentes libres, blindando intereses subalternos sin rendirle cuentas a nadie.
Entonces, realmente querían gobernar o solo fueron peones en el tablero de ajedrez que otros jugaban a ganar?
Participar en política es desgastante y ser candidato mucho más, pero la motivación pese a los resultados nunca se pierde, quizás decidas no volver a ser candidato pero mantienes activa tu participación partidaria compartiendo la experiencia con los nuevos cuadros en formación. Pero simplemente abandonar el barco a la primera lo considero irresponsable. Y esta irresponsabilidad política tiene consecuencias reales. Quienes votaron por estas agrupaciones confiando en una propuesta, hoy se enteran que sus representantes han quedado a la deriva. Si el día de mañana estos congresistas deciden vender su voto para blindar a corruptos o frenar reformas urgentes, ni Álvarez ni Belmont saldrán a dar explicaciones.
Nuestro sistema electoral necesita una reforma urgente que penalice a los "partidos vientre de alquiler". No podemos seguir permitiendo que candidatos presidenciales usen la democracia como un pasatiempo del cual pueden jubilarse al día siguiente de la elección, dejando al país con la bomba de tiempo de un Congreso fragmentado y sin dirección.
Ideas reales de reformas electorales las hay pero como otorongo no come otorongo jamás las implementarán pues cuando están en el poder solo buscaran la forma de permanecer en ello indefinidamente.
Escrito por: Luis Candela Flores para www.sanjuandelurigancho.com